La acción performativa de los profesionales y equipos de salud mental comunitaria

Judith Butler

La práctica profesional en salud mental no es un acto neutral, sino que tiene un impacto performativo en la configuración del sufrimiento psíquico, en la manera en que los usuarios construyen su identidad dentro del sistema de atención y en la reproducción o transformación de las dinámicas de poder en los dispositivos comunitarios (Rose, 1999; Desviat, 2021). Desde la perspectiva de la teoría de la performatividad, formulada por Butler (1997), las prácticas en salud mental no solo reflejan la realidad social, sino que la constituyen activamente a través de discursos, normativas y relaciones terapéuticas.

La performatividad como concepto y categoría analítica

El concepto de performatividad ha sido ampliamente desarrollado en las ciencias sociales y la filosofía, particularmente por Judith Butler (1997), quien lo utiliza para analizar la manera en que el lenguaje y la acción generan y sostienen las estructuras sociales mediante la repetición de prácticas y discursos. Desde esta perspectiva, la performatividad no es solo un fenómeno discursivo, sino un proceso material que produce efectos tangibles en la subjetividad y la vida social.

Como categoría analítica, la performatividad permite examinar cómo ciertos discursos y prácticas no solo representan una realidad preexistente, sino que la crean activamente. Esto es evidente en la forma en que las normas de género, las categorías diagnósticas o las políticas institucionales se internalizan y reproducen a través de la reiteración. En el ámbito de la salud mental, este enfoque es crucial para comprender cómo los discursos psiquiátricos y las interacciones terapéuticas configuran identidades, regulan comportamientos y determinan trayectorias de vida (Rose, 1999).

La performatividad en la salud mental comunitaria

El concepto de performatividad sugiere que las prácticas profesionales en salud mental no se limitan a una aplicación técnica del conocimiento biomédico o psicosocial, sino que construyen realidades subjetivas y sociales a través de actos repetidos que consolidan marcos de significado (Butler, 1997). En este sentido, las intervenciones en salud mental comunitaria no solo responden a necesidades individuales, sino que también refuerzan o desafían estructuras institucionales y normativas.

El modelo comunitario de salud mental, que se opone a la institucionalización psiquiátrica tradicional, busca promover la autonomía y la integración social de los sujetos. Sin embargo, su implementación depende en gran medida de la forma en que los profesionales de salud mental entienden y encarnan su rol. Los discursos y prácticas que emplean pueden reproducir lógicas de tutela y vigilancia o, por el contrario, potenciar la agencia de los usuarios y su capacidad de participación activa en el proceso terapéutico (Basaglia, 1982; Desviat, 2021).

Asimismo, Cohabitar la diferencia de Desviat (2021) subraya la importancia de reconocer la salud mental como un espacio de co-construcción, donde los profesionales pueden contribuir a la emancipación o a la cronificación de los procesos de exclusión. La manera en que los dispositivos comunitarios encuadran la diferencia y la diversidad es clave para transformar o reforzar las dinámicas de poder en los servicios de salud mental.

Implicancias de la performatividad en la práctica clínica y comunitaria

Desde una perspectiva performativa, el trabajo de los equipos de salud mental es una construcción continua de significados y relaciones que afectan tanto a los profesionales como a los usuarios. Esto implica reconocer que los diagnósticos, las estrategias de tratamiento y las interacciones cotidianas en los dispositivos de salud mental no son neutrales, sino que conforman subjetividades e influencian trayectorias de vida (Rose, 1999).

La performatividad también está presente en las narrativas de recuperación y en la forma en que los sujetos internalizan o resisten ciertos discursos sobre la enfermedad mental y el bienestar. La aplicación de modelos comunitarios con un enfoque emancipador exige que los profesionales reflexionen sobre cómo sus intervenciones pueden reforzar lógicas de medicalización o abrir espacios para el reconocimiento de la diversidad de experiencias y formas de afrontamiento (Topor et al., 2011).

Considerando lo hasta aquí expuesto, podemos concluir que:

El trabajo de los equipos de salud mental comunitaria no es simplemente una prestación de servicios, sino un acto que configura subjetividades y estructuras sociales. 

Desde una perspectiva performativa, se hace evidente la importancia de que los profesionales sean conscientes del poder de sus prácticas para transformar o perpetuar dinámicas de exclusión y control. 

Un modelo comunitario de salud mental efectivo requiere no solo políticas públicas adecuadas, sino también una práctica profesional que fomente la autonomía, la participación y el reconocimiento de la pluralidad de experiencias psíquicas.

Referencias

Basaglia, F. (1982). La institución negada: Informe de un hospital psiquiátrico. Siglo XXI.

Butler, J. (1997). Excitable Speech: A Politics of the Performative. Routledge.

Desviat, M. (2021). Cohabitar la diferencia: Salud mental y comunidad. Sintesis

Rose, N. (1999). Governing the Soul: The Shaping of the Private Self. Free Association Books.

Topor, A., Borg, M., Di Girolamo, S., & Davidson, L. (2011). ‘Not Just an Individual Journey’: Social Aspects of Recovery in Serious Mental Illness. Community Mental Health Journal, 47(5), 555-568.

 

PREGUNTAS A DESARROLLAR SOBRE EL TEXTO:

  1. Explique la noción de performatividad en la salud mental comunitaria desde la perspectiva de Judith Butler y analice cómo las prácticas profesionales en este ámbito no solo reflejan una realidad preexistente, sino que la configuran activamente. Utilice ejemplos del texto para sustentar su respuesta.
  2. Compare y contraste las implicancias de la performatividad en la salud mental comunitaria con el modelo tradicional de atención psiquiátrica. ¿Cómo influyen los discursos y las prácticas profesionales en la reproducción o transformación de las dinámicas de poder dentro de los dispositivos de atención?
  3. Analice el papel de los profesionales de la salud mental en la construcción de subjetividades según el enfoque performativo. ¿De qué manera su práctica puede reforzar lógicas de medicalización o, por el contrario, fomentar la emancipación y la agencia de los usuarios?
  4. Discuta el impacto de la teoría de la performatividad en el desarrollo de políticas de salud mental comunitaria. ¿Cómo puede este enfoque contribuir a la formulación de estrategias que favorezcan la inclusión y la participación de los sujetos en sus procesos terapéuticos?
  5. Reflexione sobre la relación entre performatividad y narrativas de recuperación en salud mental comunitaria. ¿De qué manera los sujetos internalizan o resisten los discursos sobre la enfermedad mental y el bienestar, y qué rol juegan los profesionales en este proceso?

 

Comentarios

Entradas populares